Radiación cósmica y redes energéticas globales.
Toda supervivencia en la Tierra depende de la radiación proveniente del espacio profundo. Si bien la mayoría de estas radiaciones son útiles y necesarias para el mantenimiento de los procesos biológicos, también existen sistemas de redes específicos de origen cósmico que, en determinadas condiciones, pueden tener un efecto extremadamente debilitante sobre los organismos vivos.
Absorción de rayos cósmicos y protección de la atmósfera.
Está científicamente demostrado que numerosas radiaciones provienen de las profundidades del cosmos y tienen un enorme impacto en toda la vida en el planeta. El hombre, los animales y las plantas se han acostumbrado a lo largo de los milenios de evolución a estos campos energéticos y obtienen de ellos la energía vital necesaria. Sin la beneficiosa luz y la radiación térmica del Sol, toda la vida biológica se extinguiría muy rápidamente y se extinguiría por completo.
Además de la luz, constantemente viajan desde el espacio rayos cósmicos extremadamente penetrantes hacia el planeta. Aunque son potencialmente destructivos en su naturaleza cruda, no llegan al suelo en un grado que pueda amenazar seriamente su supervivencia. La razón principal de esto reside en el manto atmosférico de la Tierra, que actúa como un escudo gigantesco y absorbe con éxito la mayor parte de esa peligrosa radiación. A pesar de esta protección natural, se ha demostrado la existencia de tres redes de energía específicas que penetran libremente desde el espacio y, como meridianos y paralelos geográficos invisibles, cubren completamente la superficie de todo el globo. Son estas redes las que pueden convertirse en un entorno patógeno muy dañino.
Red de Hartmann (Primera Red)
En 1951, un destacado médico e investigador alemán, el Dr. Ernst Hartmann, descubrió y definió con precisión una red de radiación global que envuelve todo el planeta. Las teorías científicas y profesionales anteriores lo atribuyen exclusivamente a un origen espacial. Se considera que surge como consecuencia directa de la radiación electromagnética del Sol, y que está estrictamente dirigida y orientada hacia el campo magnético natural de la Tierra.
Estructura y dimensiones de la red Hartmann.
Esta llamada Primera Red se extiende principalmente en la dirección del meridiano magnético en el eje norte-sur. Estas líneas verticales en ángulo recto se cruzan con paralelos dirigidos a lo largo del eje este-oeste. Sus características físicas en el campo quedan así:
- El espesor de las líneas de energía invisibles (bandas radiantes) es de aproximadamente 20 centímetros.
- La distancia entre las bandas varía en todo el planeta; se estrecha gradualmente a medida que la cuadrícula se acerca a los polos de la Tierra, hasta que alcanza su ancho máximo en el ecuador.
- En latitudes medias, la distancia media entre carriles en dirección norte-sur es de unos 2,8 metros, mientras que en dirección este-oeste es de aproximadamente 1,8 metros.
- Los lugares donde estas líneas se cruzan directamente se llaman nudos de hartmann. Su característica clave es que cambian alternativamente de signo energético, pasando de carga positiva a negativa.
Red de Curry y Reinhard-Schneider (segunda y tercera red)
Además del sistema Hartmann, existe también la segunda, la llamada red Curry, que fue descubierta y descrita en detalle por el Dr. Manfred Curry. En las primeras etapas de la investigación, se creía que esta red era completamente fija y estática. Sin embargo, mediciones más recientes y mucho más precisas han demostrado que en realidad es dinámico y que se mueve ligeramente en el espacio, creando el efecto de una vibración pulsante continua.
Su extensión es drásticamente diferente del modelo de Hartmann. Las franjas de la red de Curry están colocadas en diagonal, es decir, en diagonal con respecto a las líneas de la Primera red. El público experto advierte firmemente que la red de Curry es mucho más peligrosa y destructiva que la de Hartman. Si el eje de la red de Kari coincide con el flujo energético del agua subterránea, ese lugar se convierte en un foco extremadamente patógeno de enorme poder, y tales ubicaciones deben evitarse a toda costa a la hora de organizar espacios de trabajo o descanso en edificios residenciales.
La tercera red energética
Por último, la ciencia también es conocida por la Tercera Red, que fue descubierta y definida por el físico Reinhard Schneider, de quien recibió su nombre. La red Reinhardt-Schneider coincide perfectamente con la red de Curry en la mayor parte de su extensión global, con desviaciones geométricas ocasionales, extremadamente raras y específicas en determinadas configuraciones del terreno.
Conclusión y procedimiento de análisis del espacio habitacional.
Debido a la complejidad de todo el sistema radiante, durante una inspección profesional y exhaustiva de edificios y viviendas, no basta con detectar únicamente la radiación procedente del interior de la tierra (como cursos de agua subterráneos o fallas). Es absolutamente necesario buscar detalladamente cada habitación y mapearla desde varios ángulos para determinar de manera inequívoca la presencia de nodos patógenos cruzados de la red de Hartmann o de Curry y, de esta manera, eliminar a tiempo cualquier riesgo oculto para la salud humana.