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Enfoque profesional de la radiestesia

Examen de salud de las personas.

Plan y metodología del examen de radiestesia del cuerpo humano.

Establecer orden y sistema en el análisis del estado de salud mediante radiestesia es un requisito previo básico para un trabajo preciso. El uso de atlas anatómicos como ayuda visual ayuda a enfocar, mientras que el diagnóstico en sí se basa enteramente en la interpretación de las radiaciones energéticas.

Principios básicos y orden de revisión.

Para realizar el análisis de la salud mediante radiestesia de la manera más sistemática posible, se recomienda a los principiantes introducir una disciplina estricta y un orden fijo. Como apoyo visual para una mejor concentración mental, se recomienda utilizar ilustraciones de cualquier atlas anatómico estándar. El examen siempre se realiza según una jerarquía de órganos y sistemas de órganos determinada con precisión:

  • 1. Sistema esquelético
  • 2. Sistema nervioso somático
  • 3. Sistema nervioso neurovegetativo
  • 4. Flujo sanguíneo
  • 5. recuento sanguíneo
  • 6. sistema linfático
  • 7. Órganos internos
  • 8. sistema muscular
  • 9. Funda de cuero
  • 10. Sentido de la vista (ojos)
  • 11. Sentido del oído (oídos)

Dado que todo el proceso se basa únicamente en la recepción de radiación del cuerpo del paciente, no es necesario quitarse la ropa o sacar objetos personales y metal de los bolsillos, aunque algunas fuentes recomiendan quitar los objetos metálicos. Mientras se gira el instrumento (péndulo) con una mano, la mano libre se utiliza como antena receptora que pasa suavemente sobre el cuerpo de la persona examinada.

Metodología de localización de perturbaciones por sistemas.

Cuando la mano encuentra una zona donde el biocampo está perturbado, el péndulo se detendrá momentáneamente, señalando la existencia de una perturbación. La identificación del lugar enfermo depende del enfoque actual y de la concentración mental del examinador en un determinado sistema de órganos.

Examen de la columna y las extremidades.

Al analizar el sistema esquelético y la columna, el examen se realiza a lo largo de la espalda. Dado que la mayoría de los problemas surgen en los espacios intervertebrales y en las articulaciones, es necesario examinar cada vértebra individualmente en detalle. La columna vertebral incluye 32 vértebras divididas en cinco unidades anatómicas: parte cervical (7), parte torácica (12), parte lumbar (5), parte sacra (5 fusionadas) y cóccix (3 a 4 vértebras fusionadas). En el caso de las extremidades, la regla dicta que siempre se debe examinar primero el lado derecho del cuerpo, y solo después el lado izquierdo del cuerpo, desde la articulación del hombro, el codo, la muñeca y los dedos, pasando por las caderas, las rodillas, los tobillos hasta los dedos de los pies. También se revisan el cráneo, las clavículas, el esternón, los omóplatos, la pelvis, las costillas y los huesos largos de brazos y piernas para detectar posibles daños o fracturas.

Después del sistema esquelético, pasa al sistema nervioso central (hemisferios del cerebro, cerebelo, tronco del encéfalo y toda la longitud de la médula espinal, así como los nervios que se ramifican hacia brazos y piernas). Al evaluar el flujo sanguíneo, primero se analiza el trabajo del corazón (aurículas, ventrículos, válvulas y músculo cardíaco) y luego los vasos sanguíneos principales: la aorta y las arterias que irrigan los órganos vitales, así como el sistema venoso. El hemograma (número de eritrocitos, leucocitos, plaquetas) y los canales linfáticos se controlan mediante consultas directas al visco, con especial énfasis en los ganglios linfáticos de axila, ingle y tórax.

Análisis de órganos internos y notas éticas.

Los órganos internos y las glándulas endocrinas se examinan en orden, de cabeza hacia abajo: glándula pituitaria, glándula pineal, glándula tiroides, timo, tracto respiratorio (nariz, garganta, tráquea, cuerdas vocales, bronquios y pulmones), estómago, duodeno, hígado, conductos biliares, páncreas, bazo, intestino delgado y grueso, riñones con glándulas suprarrenales, uréteres y vejiga. En las mujeres, se examinan además el útero, los ovarios y las trompas de Falopio, y en los hombres, la próstata, los testículos y el canal urinario. Se recomienda que el acompañante registre todos los hallazgos, mientras que el examen finaliza con una inspección superficial de los músculos, la piel y los senos paranasales. Es necesaria una atención especial y una concentración profunda al examinar los ojos y los oídos para que no se confundan los lados izquierdo y derecho.

Advertencias y restricciones importantes

Es necesario destacar que los exámenes de radiestesia también pueden detectar aquellas discrepancias energéticas que aún no han producido síntomas clínicos. Sin embargo, un zahorí nunca debe hacer diagnósticos médicos oficiales ni hacer pronósticos de salud. Después del análisis, cada persona debe ser remitida al médico elegido para un examen clínico detallado y determinación de cualquier enfermedad. Los métodos alternativos, como el trabajo con diagramas circulares o el irdiagnóstico (según métodos como el del Dr. Georg Jakob), representan enfoques complementarios más complejos que sólo pueden introducirse con la adquisición de una mayor rutina.

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