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Enfoque profesional de la radiestesia

¿Quién puede convertirse en zahorí...?

Quién puede ser un zahorí: talento innato, medición de la superdotación y ética laboral

La cuestión de la predisposición a la radiestesia siempre ha atraído la atención del público. Aunque el talento es un punto de partida clave, pierde todo valor a menos que vaya acompañado de un aprendizaje constante, la supresión de la vanidad y la práctica constante.

Don natural versus habilidad adquirida

A menudo existe un debate profundo y exhaustivo en los círculos profesionales sobre quién puede realmente practicar la radiestesia. ¿Estas habilidades están disponibles para absolutamente todos, o el acceso está reservado exclusivamente para quienes nacen con habilidades específicas? Aunque en el pasado había opiniones, incluso expresadas a través de ciertos porcentajes, de que cada persona podía dominar esta habilidad, la práctica a largo plazo indica de manera irrefutable que no es así.

Sin embargo, los mejores y excepcionales expertos en este campo no son necesariamente sólo aquellos que poseen este don innato y natural. Puede suceder que este don esté presente y se exprese a través de un altísimo coeficiente de habilidad de radiestesia, y esa misma persona nunca logre resultados en su vida que lo clasificarían como un verdadero conocedor. Se puede comparar con cualquier otro talento humano, por ejemplo para la música, las matemáticas o el canto. Tener talento para algo no significa absolutamente nada si no se cultiva, se perfecciona y se pone a prueba mediante una práctica dura, continua y de largo plazo.

En otras palabras, el talento sin un estudio profundo y un trabajo constante permanece completamente inexpresado y sin uso. Un instrumento musical puede servir como ejemplo clásico: el violín sólo puede ser tocado al más alto nivel por un músico talentoso que haya practicado y perfeccionado incansablemente su técnica durante años.

Medición del coeficiente de radiestesia

Es interesante señalar que el talento de radiestesia se puede medir con exactitud. Sin embargo, este coeficiente de superdotación, que se expresa en un número determinado, no siempre es idéntico durante la prueba; los valores pueden diferir dependiendo de quién realiza exactamente la prueba. Además, cada experto aplica su propio y específico método de medición. Los individuos hacen esto contando cuidadosamente las oscilaciones individuales del péndulo, mientras que otros confían en contar los círculos completos que hace el instrumento.

Uno de los métodos de medición de campo más utilizados funciona de la siguiente manera: el examinador agarra con la mano izquierda la mano derecha de la persona que está siendo examinada. Luego, con la mano derecha, mueve el péndulo hacia el sujeto y cuenta el número exacto de oscilaciones hasta que el instrumento se detiene por completo. Ese número obtenido luego se multiplica por diez, lo que da la cantidad final que representa el coeficiente de superdotación radiestesia. Según las normas establecidas para este tipo de pruebas, si el número de oscilaciones es inferior a 20, es decir, si el coeficiente total es inferior a 200, se considera que esa persona no tiene el nivel de sensibilidad suficiente para poder conseguir resultados significativos, incluso con la práctica diaria.

Escala aproximada de sensibilidad a la radiestesia

Con base en el sistema de puntuación mencionado, la evaluación de habilidades se puede clasificar en los siguientes marcos:

  • De 200 a 350: Buen talento.
  • De 350 a 500: Muy buen talento.
  • Más de 500: Excelente talento. (Cuanto mayor sea el valor del coeficiente, más pronunciada será la sensibilidad).

Hay que subrayar una y otra vez que se trata de coeficientes puramente orientativos y que cada practicante construye sus propias escalas de valores que se diferencian entre sí a lo largo del tiempo. Sin embargo, basándose en su rica experiencia, los expertos siempre pueden clasificar a los candidatos con bastante precisión según sus parámetros.

Precaución, autocontrol y responsabilidad moral

Llegados a este punto conviene señalar una advertencia sumamente importante para todos los principiantes. Es decir, cuando los profesionales inexpertos perciben los primeros resultados concretos de las mediciones, a menudo descuidan las comprobaciones posteriores y actúan inmediatamente con mucha autoridad. Están dispuestos a afirmar y demostrar que la situación sobre el terreno es exactamente como la detectaron, convencidos de que no hay margen de error.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los resultados obtenidos de esta forma siempre contienen elementos de numerosas posibles omisiones. La fuente de estos errores suele ser el propio examinador, pero también factores externos, el estado de ánimo actual, la fatiga y una concentración mental insuficiente. Precisamente por esto, cada resultado debe abordarse siempre con cierta reserva en cuanto a su absoluta exactitud.

"Cuando afirmes algo con decisión, deja siempre la puerta entreabierta al menos un poco, para que en caso de error alguien no te pellizque la cola".

— Consejos académicos frecuentemente citados, aplicables a la investigación de campo.

Este es un consejo extremadamente valioso que le recuerda la necesidad de cuestionar sus propios hallazgos. La naturaleza misma nos enseña que el verdadero talento es realmente necesario en este negocio y que el éxito no se puede forzar cuando no hay cobertura: es extremadamente difícil, casi imposible, hacer un caballo de carreras de primer nivel a partir de cualquier caballo común y corriente.

En cualquier caso, independientemente del nivel de formación técnica, un verdadero y reconocido practicante de esta habilidad debe ser ante todo una persona humana y buena, intelectualmente amplia y moral y psicológicamente completamente estable y a la altura de su tarea.

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