La influencia del Sol, la radiación atmosférica y los iones en la Tierra y el mundo viviente.
Desde los primeros tiempos, el hombre sintió el calor y los rayos de luz del Sol, reconociendo su influencia decisiva sobre la vegetación, las condiciones atmosféricas y los ritmos de la Tierra. La investigación espacial y los estudios científicos confirman que la actividad solar y la radiación planetaria afectan directamente al campo magnético, el clima y la biología del mundo viviente.
Ciclo solar, radiación y cambios atmosféricos.
El científico sueco Svante Arrhenius estableció un ciclo de aumento de la actividad solar de 11,5 años, durante el cual se produce una perturbación de la radiación magnética terrestre, la creación de auroras polares y cambios en la presión del aire que inciden en la formación de tormentas. Según sus investigaciones, las erupciones solares en la corona arrojan diminutas partículas cargadas que se mueven a gran velocidad a través del espacio sin aire hacia la Tierra y los planetas (como Marte, cuya radiación secundaria alcanza una potencia de 1.000 megavatios).
Al ingresar a la atmósfera, estas partículas se descomponen en pequeños iones que sirven como núcleos de condensación para la formación de nubes. Entre la superficie de la Tierra y la ionosfera (a una altura de 50 a 80 km) existe un campo eléctrico estacionario de la superficie de la Tierra con carga negativa, cuya intensidad en condiciones normales es de 100 a 200 V/m, aunque ocasionalmente puede variar o cambiar temporalmente de polaridad.
La influencia de los iones en el organismo y su correlación con los fenómenos naturales.
Las investigaciones muestran que los iones negativos (como las moléculas de oxígeno y las finas gotas de agua) benefician a los humanos y los animales, mientras que los iones positivos (como el dióxido de carbono y el polvo) tienen un efecto negativo. El científico estadounidense Dr. Hansel observó que la producción de iones negativos en las personas provoca buen humor y alegría, mientras que los iones positivos fomentan la tristeza y la inactividad.
Vínculos estadísticos entre la actividad solar y los desastres naturales
La fuerte actividad del Sol se refleja en numerosos fenómenos terrestres:
- Anillos de árboles anuales: El grosor de los troncos de los árboles gigantes (como los de 3.000 años) Secuoya gigante) fue significativamente mayor en períodos de erupciones solares pronunciadas.
- Fenómenos de salud y epidemias: El científico ruso Tsevski relacionó la actividad solar con las epidemias de viruela y, más recientemente, se ha observado una conexión con la gripe, un aumento en el número de suicidios y un aumento estadístico de las enfermedades durante las erupciones.
- Perturbaciones técnicas y geológicas: Las interrupciones en las conexiones telefónicas, los terremotos, los tifones y las erupciones volcánicas suelen acompañar a las tormentas geomagnéticas.
Asimismo, el Dr. Willibald Undt señaló la existencia de ondas electromagnéticas en el rango de 10 Hz (las llamadas "atmosféricas") que afectan favorablemente el funcionamiento de las células, mientras que en el espacio entre la Tierra y la ionosfera, debido a la descarga de unos 600 rayos por segundo, se crean oscilaciones resonantes que afectan el clima.