Accesorios básicos de radiestesia: desarrollo histórico y aplicación.
El origen de los instrumentos básicos de detección de radiación se remonta a las primeras etapas del desarrollo de la sociedad humana. La observación casual del inexplicable movimiento de una rama rota en la mano llevó a las civilizaciones antiguas a utilizar este fenómeno para resolver problemas clave de la vida, como encontrar agua o rastrear rebaños. De la misma forma empírica también se descubrió el poder de un peso suspendido de una cuerda.
Pitchfork: de una ramita a una herramienta moderna
El primer y más antiguo instrumento de radiestesia son los tenedores. En forma de palo, se mencionan en la historia antigua y en las tradiciones bíblicas. Entre ciertas tribus de África y Polinesia, el uso de palos largos que giran o se cruzan ha sobrevivido hasta nuestros días. Las varillas ligeramente curvadas, como las utilizadas por los primeros exploradores como Penet, se utilizaron ampliamente hasta finales del siglo XVIII.
Con el tiempo, se ha observado que los llamados tenedores bifurcados, formados uniendo dos palos o utilizando una rama naturalmente bifurcada, son mucho más adecuados para el trabajo. Cuando se aprietan los extremos de dicha rama en las manos, el instrumento comienza a girar o a moverse repentinamente hacia arriba o hacia abajo en presencia de radiaciones subterráneas específicas (como agua u minerales).
Características de los tenedores de madera.
- Elección de madera: Los investigadores tradicionales suelen elegir el sauce o el avellano.
Con el avance de la industria, la madera va dando paso poco a poco al metal. Los relatos históricos de los siglos XVII y XVIII muestran una amplia gama de herramientas e incluso intentos de utilizar tijeras, tenazas, resortes de reloj o alambres de acero en espiral. Es interesante la información de la literatura de que ocasionalmente se utilizaron salchichas secas con fines experimentales. La forma de sujetar también cambió: desde el agarre inferior (con las palmas hacia arriba), pasando por el agarre superior, hasta técnicas específicas de sujeción con las puntas de los dedos, como las que practicaba, por ejemplo, el investigador Bleton.
Hoy en día, en tiendas especializadas del extranjero se pueden encontrar varios modelos patentados de alambre de acero (de 0,5 a 1,5 mm de espesor). La mayoría de las veces tienen rodillos móviles (mangas) en los mangos para evitar el contacto directo de las palmas con los brazos del instrumento.
Horquillas en ángulo (L)
Una categoría especial son las horquillas rectangulares. Consisten en dos alambres metálicos independientes (de 3 a 5 mm de espesor) doblados en ángulo recto. El brazo más largo suele medir entre 30 y 40 centímetros, mientras que el brazo más corto (unos 12 centímetros) se sostiene en las manos. Se mantienen en posición horizontal y paralela al frente del cuerpo, a una distancia de 20 a 25 centímetros. Al encontrar el objeto deseado, los cables se atraen y se cruzan. Es muy importante que las manos no presionen el cuerpo durante el trabajo, porque entonces se crea el efecto opuesto de repeler los cables entre sí.
Péndulo: de péndulo matemático a sensor sensible
Un péndulo es cualquier peso que cuelga libremente de una cuerda. Su uso era conocido ya en el Imperio Romano, y se supone que la práctica tiene su origen en la antigua China y la India. A principios del siglo XIX, el profesor Gerboin intentó presentar la plomada a la Academia de Ciencias de Francia, pero fue rechazado por la comunidad científica de la época. La verdadera popularización de este instrumento la logró el famoso investigador Abad Mermet (1866-1937), quien definió las leyes clave de su funcionamiento.
Es importante distinguir entre un péndulo físico ordinario y un instrumento de radiestesia. Mientras que el péndulo matemático está sujeto a estrictas leyes físicas, el llamado péndulo sideral (radiestésico) en manos de una persona sensible desafía las oscilaciones adecuadas. Se ralentiza, se detiene, cambia de dirección, dibuja elipses y círculos irregulares basándose en la radiación.
Materiales y mano de obra
El colgante puede estar fabricado de metal (acero, latón, cobre, plata, oro), madera, mármol, cuarzo, ámbar o vidrio. También existen modelos huecos de "prueba" (péndulo de Mermet) en los que se coloca una muestra del material deseado, así como modelos más complejos con condensadores incorporados construidos por el profesor Heime.
Forma y masa
Se considera que la forma ideal es la aerodinámica – esférica, con un pico final en la parte inferior. El eje vertical del instrumento debe ser perfectamente simétrico. El peso suele variar entre 10 y 100 gramos, aunque las personas con una sensibilidad más pronunciada prefieren instrumentos más pesados para calmar las oscilaciones incontroladas.
El hilo, cordón o cadena metálica de la que cuelga el péndulo debe ser sumamente flexible para no obstaculizar el movimiento del instrumento, y la longitud recomendada rara vez supera los 20 centímetros. Un dato interesante de la práctica es que los movimientos, es decir, las amplitudes de la plomada, aumentan significativamente si el instrumento se calienta ligeramente en la mano antes de su uso, lo que facilita el trabajo a personas con una sensibilidad inicial más baja.