El cuerpo humano como imán: estructura cuadripolar y eje de polaridad.
Todas las leyes de la electricidad y la polaridad están representadas directamente en el organismo humano. El hombre funciona como un imán cuadripolar, donde entre la cabeza polarizada positivamente y la parte trasera polarizada negativamente hay una diferencia de voltaje y una corriente constante que forma un campo magnético (aura).
Estudios de polaridad y eje tridimensional del cuerpo.
Muchos investigadores han estudiado la polarización magnética del cuerpo. Las personas sensibles a menudo notan que la mitad superior del cuerpo, la polar positiva, parpadea en un color amarillo rojizo, mientras que la parte polar negativa aparece en un color azulado. Según autores como Heinz Schiegel (en Heilmagnetismo), el hombre está polarizado tridimensionalmente a través de tres ejes básicos:
- Eje de longitud (longitudinal): Pasa por la mitad de la frente, la nariz y emerge en la unión de las piernas; aquí la cabeza es negativa y los pies positivos.
- Eje transversal (espesor): Pasa por la oreja, el cuello, el brazo y la pierna hasta la mitad del pie, donde la polaridad es positiva en la parte delantera y negativa en la parte posterior (intensidad más débil).
- Simetría lateral y polar: En órganos duales (brazos, piernas, ojos, oídos, riñones) se observa una polarización diferente, que según Rudolf Spring (en el libro Pendellehrbuch, 1947) significa que los remedios para los órganos pares no son necesariamente los mismos, dado que la enfermedad es en realidad un cambio en la polaridad natural.
Diferencias de polaridad entre hombres y mujeres.
Las relaciones de polaridad en hombres y mujeres son opuestas: donde la polaridad en un hombre es positiva, en una mujer es negativa y viceversa. Si bien generalmente se considera que los hombres tienen una polaridad positiva (por lo que se los considera individuos polarizados positivamente en la radiestesia), globalmente se considera que las mujeres están polarizadas negativamente. Las desviaciones de estas reglas se interpretan como anomalías que también pueden reflejarse en características físicas o psicológicas (como la presencia de características femeninas en un hombre, que pueden detectarse mediante movimientos verticales sobre los pulgares de las manos).
Estas diferencias de polarización son de gran importancia a la hora de estudiar los efectos nocivos de los flujos de agua subterránea en el cuerpo humano, ya que la propia radiación del agua está polarizada de forma diferente.